Casi una vida

Nací en Santa Rosa, La Pampa, en 1940, cuando aquélla era una pequeña ciudad de calles de tierra y el territorio todavía no era provincia. Por el lado paterno, según supe mucho después, algunos de mis antecesores riojanos eran unos tipos quijotescos, el último cacique-gobernador de Aimogasta y el caudillo montonero Severo Chumbita. La familia de mi madre, que fue a poblar en los primeros tiempos la Pampa Central, descendía del vasco Luis Josef Zaldarriaga, casado con una hermana del revolucionario de la independencia Juan José Castelli.
     Siendo adolescente, me sentí violentamente atraído por las luchas políticas cuando mi padre, un hombre justo, nacionalista, que había sido dirigente bancario durante el “régimen depuesto”, fue perseguido y encarcelado por la “Libertadora”.
     En la Escuela Normal tuve como profesor a Ricardo Nervi, poeta, escritor, periodista, un maestro que alentó las inquietudes y rebeldías de nuestra generación. Organizamos la Federación de Estudiantes Santarroseños e hicimos una huelga memorable en 1957. Participé en la agrupación Huerquén, donde publicamos la revista del mismo nombre, dirigí el grupo teatral Lihué, y me inicié en las letras con un olvidable poema premiado en la Fiesta del Trigo. Trabajé como maestro rural en el sur de La Pampa y en escuelas de la Capital Federal.
     Empecé a estudiar Derecho en La Plata y continué en la UBA, donde también cursé materias de Sociología. Participé de las revueltas juveniles de esos años y conocí a muchos luchadores de la resistencia. Fundamos la Juventud Universitaria Peronista en 1962, dirigí la revista 4161 y tuve mi bautismo de cárcel a causa de una toma de la Universidad.
     Ejercí la profesión de abogado en la capital y la provincia de Buenos Aires, fui asesor de sindicatos y miembro del cuerpo de abogados de la CGT de los Argentinos. Dí clases en institutos secundarios y universitarios, colaboré en medios periodísticos alternativos y publiqué mis primeros ensayos historiográficos en la revista Todo es Historia; uno de ellos sobre el bandolero Vairoleto, que luego plagiaron alegremente algunos cronistas policiales.
      En 1974 fui Secretario Académico en la Universidad de La Pampa, organicé el Instituto de Estudios Regionales dedicado a la investigación interdisciplinaria y fui titular de la cátedra de Historia económica y social argentina y latinoamericana. De esta época inolvidable data mi relación con Jorge Prelorán, a quien producimos su film 'Los hijos de Zerda'.
     A raíz de la persecución que el ex general Ramón Camps desató contra la Universidad, fui secuestrado y estuve preso sin causa judicial entre 1975 y 1978 en el penal de Rawson: una dura experiencia en la que encontré la solidaridad de amigos entrañables.
     Tuve que refugiarme en España, donde ejercí diversos oficios, me casé y tuve un hijo. Codirigí con Alvaro Abós y Jorge Bragulat la revista Testimonio Latinoamericano, en la que debatíamos los exiliados argentinos, chilenos, uruguayos y de otros países hermanos. Recorrí Europa y colaboré en las actividades de denuncia contra la dictadura. Fui becario investigador del Centro de Estudios Constitucionales, del que era titular en Madrid el Dr. Elías Díaz, y me doctoré en Derecho en la Universidad de Barcelona con una tesis sobre el derecho de asilo.
     En 1984 regresé a Buenos Aires, donde dirigí los primeros números de la revista El Despertador y formé parte del Consejo de Redacción de la revista Unidos que dirigía Carlos Chacho Alvarez. También organicé y conduje el Instituto de Estudios Políticos, Sindicales y Técnicos de FOETRA en tiempos de la controvertida gestión de Julio Guillán.
     En 1985 ingresé por concurso a la cátedra de Instituciones de Derecho Público en la Facultad de Ciencias Económicas, y me aboqué a investigar sobre problemas e innovaciones en la gestión pública en la programación de Ciencia y Técnica de la UBA.
     Nos embarcamos en un ambicioso empeño enciclopédico, con Paz Gajardo, Susana Gamba y la supervisión de Torcuato Di Tella: el Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas, publicado en 1989, con varias reediciones. Además de artículos en varios medios de prensa, escribí dos libros de historia y actualidad política, El enigma peronista (1989) y Los carapintada. Historia de un malentendido argentino (1990), que en su momento tuvieron cierto eco polémico.
     A partir de 1990, cuando el menemismo contrariaba todo lo que yo pensaba y esperaba del peronismo, trabajé como investigador en el Instituto Nacional de la Administración Pública y en estudios de consultoría para algunos sindicatos y programas técnicos de los ministerios de Relaciones Exteriores y de Educación.
     Entonces retomé el asunto de los bandidos románticos, que me llevó a ahondar las indagaciones por el interior del país, a encontrar otros personajes y redescubrir la juventud rebelde de Artigas. Publiqué varios artículos en Todo es Historia, y dos libros: Ultima frontera. Vairoleto (1999) y Jinetes rebeldes. Historia del bandolerismo social en la Argentina (2000), que obtuvo el 1º Premio de Ensayo de la Ciudad de Buenos Aires y se reeditó en 2009. Estos trabajos inspiraron recreaciones teatrales, audiovisuales, cinematográficas y musicales, incluso el tema de León Gieco 'Bandidos rurales' en el que colaboré como coautor de la letra. Mis aportes fueron también recogidos por Eric Hobsbawm en la reedición de su texto clásico Bandits.
     El año del Sesquicentenario de San Martín, una serie de revelaciones me motivaron a investigar sus orígenes y relacionar el caso con el de otros grandes personajes argentinos, Yrigoyen y Perón. De todo ello dan cuenta, además de artículos en numerosos medios, mis libros El secreto de Yapeyú (2001, con varias reediciones), Hijos del país. San Martín, Yrigoyen, Perón (2004) y en colaboración con Diego Herrera Vegas El manuscrito de Joaquina (2007, reeditado en 2018).
     Los estimulantes encuentros de historia y filosofía del Corredor de las Ideas del Cono Sur a los que me invitó Hugo Biagini, y la vinculación con la Fundación Vargas de Brasil a través de Fernando Tenório, me permitieron estrechar contacto con colegas afines de los países sudamericanos. Incursioné en medios radiales, con Jorge Rulli y otros veteranos y jóvenes comunicadores, en especial un programa de historia y cultura que conduje en Radio Nacional Folklórica de 2005 a 2017.
    Entre 2004 y 2011, en el Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza, organicé la Secretaría de Investigaciones, coordiné un curso de Historia Argentina y fui titular de las cátedras de Derecho Político e Historia Política Americana. Fruto de esta dedicación a enseñar y aprender son otros textos en los que he buscado ahondar la revisión histórica: América en revolución (2010), prologado por mi colega y amigo León Pomer; Historia política de las Américas. De los orígenes a la emancipación (2010) e Historia crítica de las corrientes ideológicas argentinas, del que en 2013 se publicó el primer tomo sobre el siglo XIX, reeditado en 2022 junto con el segundo tomo, y que espero completar con un tercera parte próximamente. 
     El hallazgo de los expedientes judiciales que develaban la saga de mis antepasados riojanos me decidió a elaborar con Víctor H. Robledo el libro La causa perdida del comandante Severo Chumbita (2011), y un video documental anexo, 'Maten a Chumbita'. Otro experimento fue el videofilm 'Vida y milagros de Vairoleto', para acompañar una reedición de Última frontenra en 2012. Y escribí la obra de teatro musical Opereta de los bandoleros, de la que proyectamos incluso una versión cinematográfica. 
     He recorrido el país dando charlas y presentando libros. Participé en actividades dedicadas el Bicentenario de la revolución, y fui miembro del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego creado por la presidenta Cristina Kirchner: una iniciativa frustrada, pero que removió la necesaria polémica sobre la interpretación del pasado y presente de nuestra república.
     En mi carrera he recibido algunos reconocimientos, como el de la Sección Guatemala de la UNESCO en 1911, el 'Arturo Jauretche' en 2014, la Mención de Honor del Senado de la Nación en 2016, una distinción de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2017, y un premio a la trayectoria por la Universidad Nacional de Lanús en 2018. 
      Actualmente soy titular de una cátedra de Historia Regional Argentina y director del Instituto de Investigaciones en el Departamento de Folklore de la Universidad Nacional de las Artes, donde editamos la revista digital DeUNA, y dirijo un seminario introductorio a la Licenciatura en Artes y Pensamiento Latinoamericano. Publiqué otro libro para la enseñanza, Bosquejo de Historia Argentina (2017). También soy titular de la Cátedra Libre de Estudios de Arte, Historia y Sociedad en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, acompañado por Graciela Dragoski, Víctor Giusto, Jorge Rachid y un gran colega que perdimos, Enrique Manson. En estos ámbitos sigo trabajando en la investigación y la docencia con la esperanza de contribuir al conocimiento de nuestras raíces históricas y la afirmación de nuestro patrimonio nacional. 

(Continuará)
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